La industria agroalimentaria en México es un pilar estratégico para el país, tanto en términos de seguridad alimentaria como de desarrollo económico y social.
Además, tiene un impacto socioeconómico muy alto por su capacidad de generar empleo, exportaciones e impulso al desarrollo rural. Aunque enfrenta retos climáticos y de dependencia en granos, se fortalece mediante inversiones, políticas públicas, acuerdos comerciales e innovación tecnológica. Su papel es esencial para mantener la estabilidad económica, social y alimentaria del país.